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Prevención de cáncer de seno: la importancia de las mamografías

Imagen de Doriann González Rodríguez
Octubre es el mes de la concientización de cáncer de mama. Riega la voz y apoya a los pacientes y sobrevivientes de cáncer.

Casi todos conocemos a alguien que ha padecido de cáncer de seno o a alguien que tiene un familiar que ha padecido de esta enfermedad. Actualmente, el cáncer de seno es la causa principal de muerte por cáncer en mujeres hispanas. Siendo octubre el mes de la concientización acerca del cáncer de seno (o cáncer de mama), aprovechamos la oportunidad para compartir valiosa información para que estés mejor enterado.  

Al igual que con otros tipos de cáncer, el riesgo de padecer de cáncer de seno aumenta con la edad. Según las estadísticas del CDC, la edad promedio a la cual una mujer es diagnosticada con esta condición es 61 años y para los hombres el diagnóstico suele darse entre los 60 y 70 años de edad.  Cabe aclarar que el cáncer de mama no sólo afecta a mujeres; también afecta a hombres. Sin embargo, la incidencia de este tipo de cáncer en hombres es significativamente menor que en mujeres.

Algunos de los factores de riesgo para padecer de cáncer de seno son: edad avanzada, tener la primera regla a temprana edad, nunca haber quedado embarazada o quedar embarazada a edad más avanzada, pasar por la menopausia después de los 55 años, estar sobrepeso luego de la menopausia, usar anticonceptivos orales, tener un historial personal o familiar de cáncer de seno, haber recibido terapia de radiación antes de los 30 años e ingerir alcohol.

Heredar ciertas mutaciones genéticas, como las que se han identificado en los genes denominados BRCA1 y BRCA2, también aumentan el riesgo de cáncer de seno y ovario. Tener uno o más de estos factores de riesgo no significa que definitivamente vas a padecer de la condición, lo que implica es que las probabilidades de padecer de cáncer de mama son mayores.  De igual forma, hay pacientes que no poseen ninguno de estos factores y sin embargo, padecen de la condición. Conocer esta información y compartirla es crucial para aumentar la concientización sobre el cáncer de seno y la importancia de hacerse las mamografías frecuentemente.

En palabras simples, el cáncer de seno se debe a un crecimiento descontrolado de las células que componen el tejido de la mama. Algunas de las señales que podrían presentarse incluyen: una masa nueva en el seno o debajo del brazo (cerca del área de la axila), hinchazón del seno, formación de “hoyuelos” en el seno, enrojecimiento en el área del seno, retracción del pezón, descarga del pezón (excluyendo leche materna), dolor en el área del seno, o algún cambio en forma o tamaño de este.

Aunque éstas podrían ser señales de cáncer de seno, es importante que tengamos presente que otras condiciones no-cancerosas también pueden presentar algunos de estos síntomas. Tampoco podemos olvidar que lo que para una mujer puede ser normal, puede que no lo sea para otra persona. Además, a través de la vida de una mujer, la apariencia y textura de sus senos cambia con el período, al tener hijos, o subir y bajar de peso.

¿Qué podemos hacer para reducir el riesgo de padecer de cáncer de seno?  Algunas opciones son: mantener un peso saludable, ejercitarse, no ingerir alcohol o limitar su consumo, evitar exponerse a agentes que pueden causar cáncer, lactar al tener hijos y  limitar la exposición a radiación.

Una forma de identificar este tipo de cáncer es realizándose la prueba de cernimiento conocida como mamografía. La mamografía, un tipo de rayos-X, permite detectar tumores pequeños que no se pueden palpar. Las mamografías deben ser cada 1-2 años en mujeres de 40-49 años y cada 2 años en mujeres de 50-74 años. La edad a la que se debe comenzar y la frecuencia a la que se deben realizar las mamografías puede variar dependiendo de los factores de riesgo específicos de cada mujer. Por esto, es importante consultar con tu médico acerca de cuándo deberías comenzar a realizarte la mamografía.

Hacerse las mamografías frecuentemente no evitará que padezcas de cáncer de seno, pero sí ayuda a identificar la condición en una etapa temprana lo cual aumenta las probabilidades de un tratamiento exitoso.  Mientras más temprano se identifique una lesión cancerosa, mayor la probabilidad de que ésta no se haya extendido más allá de la mama y por tanto se pueda tratar con cirugía menos invasiva y con mejores resultados.

Es de suma importancia que no nos limitemos a la prevención de este tipo de cáncer, también es crucial que brindemos nuestro apoyo a los pacientes y sobrevivientes de cáncer.  

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