Aves en riesgo ante el paso de huracanes por la Isla

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Raúl A. Pérez Rivera
Paloma Sabanera. (Suministrada) Luego de Hugo, en Comerío y Cidra, se observaron palomas sabaneras en los suelos. (Suministrada)

Ya comenzó la temporada de huracanes. Estos son tormentas que se caracterizan por sistemas de baja presión, usualmente acompañados de una alta cantidad de lluvia y vientos que exceden las 75 millas por hora.

Durante el siglo pasado nos afectaron siete de estas tormentas, incluyendo los huracanes Hugo y Georges, que azotaron a Puerto Rico en septiembre del 1989 y 1998, respectivamente. Muchos nos acordamos de las intensas lluvias, inundaciones y el tiempo que pasamos sin electricidad, particularmente luego de Georges. No obstante, muy poca gente conoce sobre el impacto que tuvieron estas tormentas -y que en general tienen los huracanes- sobre los animales silvestres, particularmente las aves.

Hugo redujo a la mitad la población de cotorras de Puerto Rico que había en El Yunque. Por su parte, en la Universidad de Puerto Rico en Humacao (UPRH), luego de la tormenta se encontraron unas 200 aves muertas. En el área se encontraron pitirres, que los vientos estrellaron contra un muro de contención; mozambiques incrustados en los alambres de sostienen  postes del tendido eléctrico y reinitas ahogadas en los suelos entre mazos de yerba. También había ruiseñores ahogados en las cajas que le dan soporte a los acondicionadores de aire y que fueron utilizados como refugios por aves. Por su parte, los pájaros carpinteros y la pareja de guaraguaos que residían en el campus perdieron los árboles donde anidaban.

Aunque muchos creen que el impacto sobre las aves es únicamente durante la tormenta, se sabe que el efecto mayor es posterior. Hugo, y se dice que particularmente San Felipe (1928), dejaron a muchos árboles desnudos. Como consecuencia, muchas aves no encontraron alimento y murieron de hambre.

Luego de Hugo, en Comerío y Cidra, se observaron palomas sabaneras en los suelos, alimentándose de maíz partido, cuando estas aves usualmente se alimentan posadas sobre la vegetación y de frutas. Si en una temporada pasaran por Puerto Rico dos huracanes de gran intensidad, que ocurran en un lapso de 45 días, podría ser catastrófico para aves como nuestra cotorra y la paloma sabanera.

Otro efecto de los huracanes es mover a las aves de lugar. Posterior a Hugo se encontraron palomas sabaneras en áreas de la costa, donde previamente no habían sido informadas. Por su parte, Georges llevó al campus de la UPRH aves como llorosas (Nesospingus speculiferus) que son típicas de los bosques del interior de la Isla. Se cree que el falconcito (Falco sparverius) llegó a Isla de Mona, como resultado del huracán San Felipe.

Como la temporada de huracanes envuelve parte del periodo migratorio de aves, que comienza en agosto, luego de pasar tormentas por el Atlántico, algunas especies como gansos canadienses, que no son migratorios regulares a Puerto Rico, han hecho su llegada. Inclusive especies europeas como el avefría (Vanellus vanellus) han llegado a nuestras costas luego de estos disturbios atmosféricos.

El colocar comederos en nuestros patios con granos y pedazos de frutas luego de un huracán, pudiera ser de gran ayuda para algunas de nuestras aves urbanas. Todos tenemos el deber de ayudar a conservar nuestros recursos naturales para uso y disfrute de nuestras futuras generaciones.


El autor es catedrático en la Universidad de Puerto Rico en Humacao y es miembro de Ciencia Puerto Rico.

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