¿Cuán efectivas son las drogas contra la esquizofrenia?

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Por: 

Angélica M. Nieves Rivera
La esquizofrenia, es una enfermedad compleja cuyo origen aún se desconoce, aunque se sospecha que los genes influyen en su desarrollo. La ciencia ha desarrollado varios fármacos para manejarla. (Health Blog vía Visual Hunt)

Diálogo inició este semestre la publicación de una nueva sección: CONCiencia, un espacio donde se divulgarán contenidos sobre temas relacionados a las ciencias naturales. Comenzamos compartiéndoles una serie de artículos confeccionados por los alumnos de la doctora Carmen Maldonado, del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Los textos, que se publicarán a continuación, se enfocarán particularmente en educar y concientizar al público en general sobre asuntos vinculados a la adicción de drogas. La meta principal de esta actividad educativa fue involucrar al estudiantado en la difusión del conocimiento adquirido en el aula con el fin de alcanzar otros sectores de la población que potencialmente se beneficien de lo investigado.


Haloperidol, mejor conocido como Haldol, es el antipsicótico de mayor uso en los Estados Unidos. También el Risperidone y el Clorozapine.

Los antipsicóticos o neurolépticos son fármacos que ayudan a aliviar los síntomas de episodios psicóticos como las alucinaciones, visuales o auditivas y los pensamientos paranoicos. Estos episodios se manifiestan comúnmente en condiciones como esquizofrenia, bipolaridad, y el síndrome de Tourret (un trastorno neuropsiquiátrico caracterizado porque la persona que lo padece realiza múltiples tics físicos y vocales involuntarios)

Por otro lado, los antipsicóticos se clasifican como típicos y atípicos, diferenciándose por cómo actúan en la neurofisiología del individuo. Los típicos actúan bloqueando la función de los receptores de dopamina D2 (que ejercen un importante rol en el sistema nervioso central), ayudando a aliviar los síntomas psicóticos pero causando a su vez efectos motores extrapiramidales agudos (EPS, por sus siglas en inglés), movimientos musculares involuntarios vinculados a efectos secundarios de algunos medicamentos antipsicóticos.

Esto ocurre debido a que los receptores D2 se encuentran en el trayecto mesolímbico y mesocortical del cerebro (implicados en la percepción del placer y el aprendizaje a base de recompensa) y también en los ganglios basales. Al actuar sobre los ganglios basales, provocan un desbalance en el control motor del individuo, es decir, se detiene la liberación de dopamina provocando un aumento de sus receptores y la demanda de que estos sean ocupados llevando al individuo a un estado “hiper-dopaminérgico”.

Esto se traduce en disquinesia tardía, lo que coloquialmente conocemos como “tics nerviosos”; y otros tantos efectos como espasmos musculares (distonia), movimientos involuntarios de diferentes partes del cuerpo, temblor en las manos, sensación de ansiedad y conducta repetitiva sin propósito, por mencionar algunos. Esta combinación de efectos secundarios obliga a que el paciente se someta a otros tratamientos farmacológicos porque, desafortunadamente deben tratarse cada uno por separado.

Los antipsicóticos típicos de mayor uso son Haloperidol, Chlorpromazine y Fluphenazine.Mientras que los antipsicóticos atípicos más utilizados son Risperidone, Olanzapine y Aripripazole. Estos son utilizados para tratar agresión, manía, humores irritables, psicosis y esquizofrenia.

La esquizofrenia es una enfermedad que usualmente comienza entre los 15 y los 25 años. Se estima que 51 millones de personas en el mundo sufren de este desorden mental. Esta condición provoca que quienes la sufren dependan cotidianamente de sus seres queridos, yendo esto en detrimento de la calidad de vida del paciente y sus allegados.

El Haldol, por ejemplo, el medicamento más popular para tratar esta condición, se enlaza en los receptores D2 y alfa 1, y causa una disminución en la actividad del receptor. Al disminuir la actividad de estas proteínas disminuyen los síntomas de las enfermedades ya mencionadas.

Esta droga tiene varias rutas de administración: oral, intravenosa e intramuscular y se administra en diferentes dosis, dependiendo la severidad del desorden que afecta al individuo. Su costo ronda los $250 anuales.

No se ha reportado que los usuarios de Haldol se vuelvan adictos a ella. Sin embargo, se ha sugerido que sus efectos en el cerebro causan todos los síntomas del síndrome de abstinencia.

Al igual que la mayoría de las drogas utilizadas por tiempo prolongado, el Haldol ocasiona efectos secundarios tardíos. Su efecto por uso prolongado es similar al de las otras drogas antipsicóticas, siendo el de mayor preocupación, la disquinesia tardía. Estos son movimientos involuntarios considerados normales. No obstante, estos deben ser monitoreados puesto que pueden llegar a afectar el estilo de vida del individuo.

En el 2006 un grupo de científicos realizó un estudio clínico para probar la eficiencia de varias drogas antipsicóticas, entre ellas Haloperidol. El estudio duró seis semanas y al final, se observaron los síntomas para determinar cuál de las drogas inducía un mejor efecto. Al finalizar resultó que Haloperidol tuvo una mejoría de 57.1% (fue 57.1 % más efectivo) sobre los desórdenes mentales estudiados. Por otra parte, también se halló que de las tres drogas que estaban siendo probadas, la de mayor efectos secundarios motores fue Haloperidol.

En los últimos años se han desarrollado una nueva generación de antipsicóticos, los atípicos, que atenúan los síntomas psicóticos, e incluso, en pacientes con esquizofrenia alivian los síntomas negativos característicos de esa condición que afectan la capacidad intelectual y afectiva del individuo (tales como falta de interés o iniciativa, retraimiento social, depresión, apatía y falta de respuesta emocional). Esto ha llevado a que drogas como Risperidone, sean mejor consideradas a la hora de prescribir antipsicóticos.

Finalmente, cabe mencionar que no todos los antipsicóticos poseen el mismo grado de efectividad. Asimismo, se ha probado que el Haldol es el mejor antipsicótico para el tratamiento de los llamados síntomas positivos de la enfermedad que afectan el contenido de los pensamientos, de las ideas y del lenguaje así como la conducta del paciente (tales como alucinaciones, delirios y comportamiento extraño, entre otros).

 

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