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Gilberto Cintrón Morelo: Una pasión por la ciencia nacida del mar

Imagen de Wilson Javier Gonzalez-Espada
Gilberto Cintrón
El biólogo marino, Don Gilberto Cintrón Morelo

De su fascinación por entender el mundo a su alrededor, el científico Gilberto Cintrón Morelo se enamoró del mar. Don Gilberto ha dedicado su exitosa carrera como ecólogo marino a la conservación de los ecosistemas costeros de Puerto Rico y el Caribe. Su trayectoria profesional demuestra que el entendimiento de los principios científicos básicos son necesarios para proteger nuestro medio ambiente.

Don Gilberto heredó su amor por las actividades al aire libre de su familia paterna. Cuando niño, solía ir de pesca al mar con su padre y tíos. De estas sesiones nocturnas de pesca, aún recuerda con mucho cariño las hermosas noches estrelladas en Vacía Talega. Su padre y sus tíos también disfrutaban mucho explorar las cavernas del municipio de Aguas Buenas. Debido a su edad, a Don Gilberto no le era permitido acompañarles, pero quedaba maravillado al escuchar las historias cuando los adultos regresaban de sus aventuras cuevísticas. Fue desde este entonces que él comenzó a enamorarse de la naturaleza y el mar. 

De igual manera, gracias su padre, Don Gilberto se interesó por aprender cómo funcionaban las cosas a su alrededor. Su padre era aficionado de receptores de radio antiguos (onda corta), los cuales utilizaba para escuchar transmisiones de lugares como Moscú, Londres, España, Holanda y otras partes del mundo. En una ocasión muy memorable para Don Gilberto, su padre trajo a la casa un radio a galena para ensamblar. El radio a galena es un receptor simple que capta las ondas de amplitud modulada (AM) con un semiconductor de sulfuro de plomo. El ensamblaje de este radio inculcó en el joven el incesante deseo de querer entender cómo funcionaba todo tipo de aparato electrónico. 

Antes de comenzar sus estudios universitarios, Don Gilberto tuvo la oportunidad de trabajar como parte de la tripulación de un barco de carga que navegaba desde Puerto Rico hasta las Islas Vírgenes. Durante esta experiencia descubrió su afición por la navegación y el mar.  Curiosamente, fue en un viaje de trabajo a St. John que Don Gilberto conoció a John Randall, el futuro director del Instituto de Biología Marina en la Isla Magüeyes del Recinto Universitario de Mayagüez. El Dr. Randall lo invitó a tomar un curso de verano en el Instituto y fue ahí donde confirmó su interés por las ciencias marinas. 

Al llegar a la universidad, Don Gilberto ya estaba decidido a estudiar ciencias marinas. Durante su carrera universitaria tuvo varios mentores que facilitaron su inmersión en la ecología. Uno de ellos fue el distinguido ecólogo Howard T. Odum. Don Gilberto trabajó con el Dr. Odum estudiando los efectos de la radiación en el bosque tropical El Verde.  También fue en sus años universitarios que aprendió mucho acerca de la Isla de Mona, conocimiento que luego le sería invaluable más adelante. 

Luego de terminar sus estudios universitarios, Don Gilberto continúo con su maestría en Ciencias Marinas en el Instituto de Biología Marina en la Isla Magüeyes. Mientras hacía su maestría, el joven científico se caracterizaba por su capacidad de reparar instrumentos antiguos que se utilizaban para medir niveles de clorofila. Notablemente, fue durante sus estudios de maestría que Don Gilberto descubrió el fenómeno de contaminación de salmuera en las salinas de Magüeyes. En este fenómeno las salinas liberan su salmuera y este líquido denso se asienta en el fondo de la bahía. Don Gilberto encontró que este líquido acumulado en el fondo de la bahía contenía niveles de sal tres veces más altos que en el agua de mar. Este descubrimiento resultó en su primera publicación científica, co-escrita con el Dr. William Maddux, su mentor de tesis, y el Dr. Paul Bulkholder.  

Tras terminar su tesis, Don Gilberto estuvo un tiempo en el servicio militar durante la guerra de Vietnam. Luego de este servicio, reanudó su carrera científica al integrarse al Junta de Calidad Ambiental (JCA). Ahí estudió la circulación del agua en los estuarios de la costa norte y descubrió que los ríos que desembocaban en el estuario tenían intrusiones de sal que hacían del fondo un ambiente anóxico, o escaso en oxígeno. En la JCA también estudió la bioluminiscencia de la bahía de Vieques, encontrando que la forma de la bahía era el factor conducente a la acumulación de fitoplankton bioluminiscente.

En la Junta de Calidad Ambiental, Don Gilberto perteneció al grupo organizador del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de Puerto Rico. Ya establecido el departamento, éste se hizo cargo de dirigir el Programa Oceanográfico. En este cargo, fue testigo experto en el proceso judicial contra la compañía dueña del barco petrolero Zoe Colcotronis, que encalló al suroeste de Puerto Rico y causó un derrame de petróleo que contaminó la costa de Cabo Rojo. Para este caso el científico testificó en la corte federal explicando el impacto ambiental que este desastre tuvo en la costa suroeste del país. 

Don Gilberto también asistió al proceso de rescate, y luego judicial, del encallamiento del ferry de pasajeros MV A. Regina en la isla de Mona. El A. Regina fue un caso significativo para el DRN. Tras el rescate de los pasajeros en el ferry, la compañía dueña de la embarcación decidió dar por pérdida total el barco y lo abandonó en el mar, lo que destruía los corales al barco moverse con las olas. Con la intervención de varias organizaciones, incluyendo la Sociedad de Protección de Animales , Greenpeace y el DRN, el barco se removió de la costa de isla de Mona, evitando así mayores daños ambientales. Además de participar en la resolución de estos desastres ambientales, durante sus años en el DRN, Don Gilberto también realizó trabajos investigativos en ecología de mangles. Su trabajo lo llevó a dar cursos de conservación costanera en varios países latinoamericanos.

Actualmente, Gilberto Cintrón Morelo trabaja en el Departamento de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS, por sus siglas en inglés). En su rol como asistente especial al jefe de la División de Conservación Internacional, lucha diariamente para conservar áreas alrededor de todo el mundo designadas como refugios ecológicos. Día a día, su trabajo consiste en obtener apoyo para designar áreas naturales importantes como áreas de importancia internacional bajo la Convención de Ramsar, un tratado intergubernamental que promueve el uso sostenible de humedales. Una de las metas prioritarias de Don Gilberto es lograr la designación de áreas protegidas bajo la convención de Ramsar en Puerto Rico para así conservar nuestros arrecifes, manglares y lechos de pastos marinos en peligro de destrucción.

La exitosa carrera de Don Gilberto le ha llevado a entender la importancia de la ciencia para la sociedad. Él considera que la ciencia es necesaria para percibir la interrelación entre la naturaleza y la realidad.  Cuando los conocimientos científicos se utilizan correctamente, esto nos permite ver la naturaleza y la realidad como un todo y no como piezas aisladas. 

Si deseas conocer más acerca Gilberto Cintrón Morelo visita su perfil en nuestro portal www.cienciapr.org

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