¿Es nuestra responsabilidad vacunarnos?

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No

Por: 

Aníbal J. Valentín Acevedo
Antes de erradicarse con la vacunación, la viruela mató a más de 500 millones de personas en el último siglo y dejó con cicatrices o ciegas a muchos sobrevivientes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. (CDC / Barbra Rice)

Primero de dos artículos que abordan el tema de la vacunación.

La vacunación es un tema que de una forma u otra impacta la vida de todos nosotros. Recientemente se han generado múltiples controversias entre personas que están a favor versus aquellas que están en contra de esta práctica.

Aunque todos tenemos una idea general de lo que significa el proceso de vacunación, la mayor parte de la población desconoce aspectos claves de cómo funciona y de cómo nos protege de enfermedades que pueden ser letales. 

Desconocer estos aspectos hace que la vacunación sea un proceso temido y  que genere mucha desconfianza, especialmente cuando la mayor parte de las personas que se vacunan son infantes. Recientemente se han organizado múltiples grupos anti-vacunación a nivel nacional e internacional.

Estos grupos claman que no es seguro vacunar infantes dado que la vacunación ha sido, incorrectamente, asociada con el desarrollo de autismo. Por otro lado, múltiples organizaciones públicas y privadas se han dado a la tarea de promover la vacunación y al mismo tiempo desmentir estos argumentos que, al presente, no tienen justificación científica. ¿Es necesaria la vacunación? ¿Qué consecuencias a corto o a largo plazo tiene en nosotros? ¿Tienen los pacientes o padres de pacientes el derecho a escoger si se someten al proceso de vacunación? 

Vacunarnos, ¿es parte de nuestra responsabilidad social o de una paternidad responsable? Para poder contestar estas y otras preguntas relacionadas a la vacunación es importante que consideremos ciertos aspectos relacionados al proceso.

Accede a dos enlaces en el que se retractan del estudio que vinculó erróneamente una vacuna con el desarrollo de autismo.

Vacunación e inmunidad

Nuestro cuerpo tiene la capacidad de defendernos de muchas enfermedades. Cuando nos enfermamos o nos exponemos a algún microorganismo o patógeno, como lo son algunas bacterias o virus, nuestro sistema inmunológico los reconoce, los ataca mediante la producción de anticuerpos y los elimina mediante la acción de varios tipos de células. Una vez eliminados, éste tiene la capacidad de “recordar” estos invasores y si nos atacan una segunda vez los elimina, evitando así que nos enfermemos.

La vacunación genera un proceso similar a lo que ocurre cuando nos exponemos a estos patógenos. Durante la vacunación se inyectan microorganismos muertos, débiles o pedazos de éstos que tienen la capacidad de activar nuestro sistema inmunológico sin causar la enfermedad. De esta manera si nos exponemos a estos microorganismos luego de vacunarnos nuestrocuerpo los recordará y evitará que desarrollemos la enfermedad que éstos causan. La vacunación induce en nosotros el desarrollo de inmunidad, o sea, nos hace resistentes a ciertas enfermedades. Es por esto que la vacunación no se considera un tratamiento médico, sino una práctica preventiva.

El proceso de vacunación fue desarrollado en la última década del 1700 por el médico inglés Edward Jenner. Desde entonces, la vacunación se ha implementado en múltiples países como un esfuerzo para proteger la salud pública. La vacuna desarrollada por Edward Jenner protegía contra la viruela: una enfermedad que ocasionaba desde deformidades hasta la muerte a millones de personas cada año. Gracias a su trabajo y a la implementación de campañas de vacunación alrededor de todo el mundo, en el 1980 la Organización Mundial de la Salud declaró a la viruela como la primera enfermedad erradicada del planeta, demostrando el poder de esta práctica.

¿Por qué la vacunación ha generado tanta controversia?

La asociación de la vacunación con el desarrollo de autismo se debe a un reporte científico publicado en el 1998 en la revista médica “The Lancet” donde el Dr. Andrew Wakefield reportó que 8 niños que recibieron la vacuna MMR (sarampión común, sarampión alemán y paperas por sus siglas en inglés) desarrollaron síntomas de autismo un mes después de recibir la misma. Es importante mencionar que este artículo fue retractado por no contener la evidencia científica ni estadística para asociar la vacunación con el autismo.

Además, desde el 1998 se han realizado cientos de estudios cuyos resultados demuestran que no existe una relación causal significativa entre la vacunación y el autismo. Aunque la evidencia es clara y abundante, aún existen muchas personas que desconfían de la vacunación y optan por no vacunarse, lo que ha generado un aumento en enfermedades como el sarampión, que hasta hace muy poco tiempo estaban muy bien controladas.

Aunque los beneficios de la vacunación son evidentes, el proceso de vacunarse no deja de ser un procedimiento médico que puede ser riesgoso. Como toda decisión médica es importante que consideremos los riesgos y los beneficios al momento de decidir si deseamos vacunarnos o no. Entre los riegos asociados a la vacunación está el desarrollo de una infección en el lugar donde se administra la vacuna o el desarrollo de una reacción alérgica a alguno de los componentes de la vacuna. Si bien es cierto que estos riesgos son reales el desarrollo de éstos no es común mientras que los beneficios de estar protegidos en contra de enfermedades que pueden ser letales son mucho mayores que dichos riesgos.

Es importante recordar que el efecto de la vacuna es preventivo y una vez se adquiere la enfermedad la vacunación no puede ayudarnos.

El doctor Aníbal J. Valentín Acevedo es egresado de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Aguadilla, donde estudió un bachillerato en Biología. Completó un doctorado en Inmunología de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey y un postdoctorado en Inmunología y Biotecnología, enfocado al desarrollo de medicamentos y pruebas diagnósticas. Actualmente es catedrático auxiliar y profesor de Inmunología y Virología de la UPR en Aguadilla.

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