Prende en la juventud boricua la fiebre de la robótica

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Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com
El astronauta boricua Joseph Acaba, arriba observando la creación de uno de los equipos en competencia, elogió la capacidad de los puertorriqueños para la ingeniería. (ismael.fernandez@gfrmedia.com)

Aquel robot hecho con un cepillo para uñas, dos cables y una batería bastó para que la maestra Sixta M. Winfield aceptara el reto que le lanzó su alumno de quinto grado, Ryan Meléndez, y se inscribiera junto a alumnos de la Escuela Elemental Urbana de Ceiba en el Technology Challenge Puerto Rico LEGO Championship.

Eso fue en el 2011 y, ese mismo año, el equipo compuesto por Ryan, Faith Morales, Gabriela Pagán y Julianna Hita logró representar a Puerto Rico en uno de los eventos a nivel de Estados Unidos, donde se impusieron con el primer lugar como Equipo Novato.

Historia de perseverancia

“Mi mamá trataba mucho de apuntarme en equipos de deportes, pero a mí nunca me gustaron los deportes; y vimos un anuncio en el periódico de un equipo que ganó una competencia y fue a Estados Unidos y compitió. Desde entonces, quise participar. Mi mamá estuvo preguntando y llamando hasta que se pudo”, contó Ryan sobre el inicio de su aventura.

Ayer, los integrantes del equipo Juvi Nova (Joven Estrella Naciente), su maestra, algunos de sus padres, compañeros y amigos, le ganaron al Sol, pues salieron del área este antes que él para participar en la final local del Technology Challenge Puerto Rico Lego Championship 2013.

Llegaron a San Juan con su robot, con los vestuarios de astronautas y robots que utilizaron en el desfile de equipos, su nave de cartón, y un bizcocho elaborado por la madre de Julianna que sería entregado junto con una artesanía al invitado especial del evento: el primer astronauta boricua, Joseph Acabá.

Estando ya en su segundo año de competencia, Gabriela, Faith y Julianna reconocieron que antes no les interesaba jugar con piezas LEGO, pero aceptaron la invitación de la maestra para ver si formaban parte del equipo y aprendían cosas nuevas, viajaban y hacían amistades.

Ahora, las piezas le encantan a Gabriela, según afirma, “porque logro expresar mi creatividad”. Faith disfruta de tomar y anotar las medidas necesarias para ir creando los diseños. Julianna prefiere medir y programar, mientras que Ryan sigue siendo un apasionado de montar las piezas, solo que también ha aprendido a programar. Además, ha aprendido sobre las ventajas de trabajar en equipo, porque “con diferentes ideas, muchas veces se hace más fácil”.

El cuarteto se enfrentó a otros 60 equipos integrados por alumnos de cuarto a sexto grado, de escuelas públicas y privadas. Todos buscaban demostrar que el robot que diseñaron, programaron y construyeron con piezas LEGO era el más eficiente. También, que eran los mejores trabajando en equipo.

En una mesa no muy lejos de la de los chicos de Ceiba, el equipo de novatas del Colegio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Humacao, amasaba el mismo sueño. Jairián M. Lebrón Silva, Darianys O. Rodríguez de Jesús, Sofía M. Hernández Carrasquillo y Janice Rivera Santiago corrían de un área de la competencia hacia otra seguidas por su maestra, Lizbeth M. Delgado Vega.

La maestra de ciencia y computadora también supo de la competencia a través de la prensa. “Nunca nos habíamos imaginado que iba a pasar esto”, dijo emocionada Jairián.

“Me impresioné, me quedé como que en shock (cuando la maestra me lo dijo)”, recordó Darianys. “Para mí, es una experiencia muy linda porque estoy compartiendo con mis amigas, con mis maestras, y ahora sé más matemática y electrónica también”, dijo Sofía.

“Yo nunca había escuchado hablar de eso y ahora estoy aprendiendo más matemática, electrónica, mecánica”, agregó Janice.

Ese proceso de descubrir sus pasiones es precisamente la aportación principal de este tipo de actividades, a juicio del maestro de matemáticas y astronauta puertorriqueño Joseph Acabá.

Orgulloso Acabá de los niños

“Son inteligentes, tienen muchas personas que los quieren ayudar, pero también tienen su pasión para aprender las ciencias. Los puertorriqueños son muy famosos por ser ingenieros”, comentó Acabá. Aclaró, sin embargo, que los adultos deben ayudar a los niños a descubrir cuáles son sus intereses, ya sea en las ciencias o en cualquier otro campo del saber.

Este es el quinto año que se celebra el evento en Puerto Rico, según indicó su organizadora, la ingeniera mecánica Diolinete Gerena. Narró que comenzó por iniciativa del exempleado de la NASA Wensel López, y solo diez equipos de escuela superior participaron la primera vez.

Este año hay 30 equipos de cuatro niños cada uno de los grados kínder a tercero, 60 de los grados cuarto a sexto, y 200 de séptimo a duodécimo. Hoy y mañana se celebra la final de los equipos de intermedia y superior en el Centro de Convenciones Pedro Rosselló González. La entrada es libre de costo.

Los padres son cruciales en proveerles a los niños y jóvenes estas experiencias, destacaron las maestras Winfield y Delgado Vega, pero ellas no se quedan atrás. Winfield, por ejemplo, se jubiló en diciembre y sigue junto a sus discípulos.

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