Crean robots para satisfacer necesidades sociales

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Michelle Estrada Torres / michelle.estrada@gfrmedia.com
El profesor José de Abongüez junto a su hija Keyla Joan y un grupo de estudiantes del recinto de Bayamón de la Universidad Interamericana de Puerto Rico trabajan en la creación de robots. (michelle.estrada@gfrmedia.com)

Crear robots que ayuden a los humanos a simplificar tareas, optimizar recursos, reducir costos y generar actividad económica es la motivación del ingeniero y profesor José de Abongüez, dueño de la empresa Ai-Robotix Corp. La utilidad es su guía.

Junto a su hija Keyla Joan y un grupo de estudiantes del recinto de Bayamón de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, este ingeniero cayeyano desarrolla inteligencia artificial para beneficio social. De ahí que estén concentrados en fabricar robots para trabajos de agricultura y espeleología, y cuenten con un componente educativo dirigido a escolares.

Todo lo hacen desde un pequeño salón lleno de herramientas, piezas y máquinas en Inter Bayamón. Ai-Robotix mantiene un convenio con este recinto desde el 2011, mediante el cual estudiantes de Ingeniería y Ciencias en computadoras hacen un internado con paga en la compañía y esta, a su vez, asigna fondos para mantener la División de Investigación y Desarrollo en la institución.

Actualmente, el grupo está concentrado en el Kilópodos V, un robot para agricultura y espeleología cuyas versiones previas han sido probadas en escenarios reales. Se probó exitosamente en una finca de plátanos y en un sistema hidropónico de perejil, aunque los agricultores no adquirieron el producto. También se ha usado para explorar la Estación Experimental y Reserva Natural de Mata de Plátano en Arecibo, un área de conservación de murciélagos manejada por Inter Bayamón.

 

Crean robots para satisfacer necesidades sociales
El profesor José de Abongüez y estudiantes de la Universidad Interamericana en Bayamón trabajan en el proyecto

 

“El Kilópodos fase 5 tiene una estructura más grande, tiene la mecánica de que se puede meter donde quiera, con toda la inteligencia artificial y sistema neuromorfológico de su precursor”, explicó De Abongüez en entrevista con El Nuevo Día.

El robot tiene visión, audición, sensores de geolocalización y se puede controlar por Internet. En diciembre debería estar lista la fase 6, que será “un robot más elegante y de mejor maleabilidad”. A pesar de que se ha diseñado para agricultura y espeleología, se puede adaptar para satisfacer las necesidades de la persona que interese comprar uno.

Otro de los campos que se proponen trabajar es el manejo de desperdicios sólidos, con la creación de robots que puedan ser usados en los vertederos.

Un proyecto que está listo para implementación, y que se le ha ofrecido al Departamento de Educación, es el currículo de robótica para niveles intermedio y superior, diseñado por Keyla Joan.

“Nosotros creemos que la robótica no tiene que ser costosa. Trabajamos con materiales reciclados, para que los niños con lo que tengan en sus casas puedan hacer los robots, ya sea reciclando un carrito de control remoto o de batería. Se les enseña a programar el robot, a construirlo, las destrezas de ingeniería que se necesitan y cómo las matemáticas se aplican”, indicó la estudiante de Ciencias en computadoras en Inter Bayamón.

Ai-Robotix desarrolla, además, vídeojuegos educativos y comerciales, y presenta el campamento de verano PRISMA. Este año, el campamento será del 2 al 27 de junio y está dirigido a estudiantes de 8 a 18 años.

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