Defensor de las especies en peligro de extinción desde la diáspora

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Por: 

Gerardo E. Alvarado León
Miranda Castro, de 44 años y criado en Guaynabo, también administra los programas de incentivos para terrenos privados. (Suministrada)

La cotorra puertorriqueña y el manatí antillano son parte del día a día, en Atlanta Georgia, de Leopoldo Miranda Castro, quien como director auxiliar de la región cuatro del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (USFWS, en inglés), administra todo lo relacionado a la implementación y manejo de la Ley de Especies en Peligro deExtinción.

Por eso, aunque Miranda Castro esté físicamente en esa ciudad, su conexión con la Isla sigue tan fuerte como siempre.

“Mi área de responsabilidad son 10 estados del sureste de Estados Unidos, Puerto Rico y las Islas Vírgenes, así que nunca he perdido conexión con mi país”, dijo Mirada Castro, quien se desempeña como directorauxiliar de la región cuatro del USFWS desde diciembre de 2011.

“Todo lo que tenga que ver con la Ley de Especies en Peligro de Extinción es parte de mi programa. En Puerto Rico, tenemos varias especies que están cubiertas, por ejemplo, la cotorra puertorriqueña. Ese es un programa que se maneja desde mi oficina; brindamos todo el apoyo económico y técnico, en coordinación con el Departamento de Recursos Naturalesy Ambientales (DRNA). Le proveemos muchos fondos al DRNA para continuar haciendo el manejo de la especie”, agrego, al describir el programa de protección del manatí antillano  como otro “muy importante” que se trabaja desde su oficina.

Miranda Castro, de 44 años y criado en Guaynabo, también administra los programas de incentivos para terrenos privados, muchos de los cuales se trabajan con el Departamento de Agricultura Federal para proveer incentivos técnicos y financieros para el manejo de ecosistemas. Administra, además, el programa de contaminantes, a través del cual se trabajó, por ejemplo, la respuesta al derrame de petróleo en el Golfo de México en 2010.

“Bajo mi tutela, en mi área de responsabilidad, tengo alrededor de 400 empleados”, precisó Miranda Castro, quien empezó a trabajar en el USFWS en 1997 en las oficinas ubicadas en Cabo Rojo. Allí fungió como biólogo y tenía a cargo el programa de incentivos para terrenos privados, mediante el cual llevó a cabo múltiples restauraciones y reforestaciones. Tras presentársele la oportunidad de coordinar dicho programa a nivel nacional, se trasladó a Washington D.C., donde permaneció por unos cuatro o cinco años. Luego se movió a Annapolis, Maryland, para dirigir el programa de restauración de la bahía Cheasapeake, y en 2011 se ubicó en Atlanta.

Miranda Castro tiene un bachillerato en biología marina de la Universidad de Puerto Rico en Humacao y una maestría en manejo de vida silvestre de la Universidad de Carolina del Norte. Aunque no ha completado su doctorado en esta última institución, sí estudio la importancia de los cafetales cultivados bajo sombra para la conservación de recursos naturales.

“Durante cinco años, como parte del doctorado, participé en proyecto -auspiciado y financiado por el USFWS y el DRNA- con la meta no solo de ver la importancia de los cafetales cultivados bajo sombra, sino también de ver cómo se podían utilizar para hacer corredores biológicos y conectar reservas naturales. Con estos estudios que hice pudimos convencer y cambiar mucha de la política pública en cuanto al manejo de los cafetales. Cuando empecé a trabajar con eso, prácticamente a nadie le importaba ese tipo de práctica agrícola, pero ahora Agricultura Federal, por ejemplo, ofrece inventivos económicos para que los agricultores restauren los cafetales bajo sombra, lo que ha tenido un impacto significativo en las cuecas de Puerto Rico”, afirmó.

Miranda Castro destacó como otra de sus aportaciones a la ciencia varias publicaciones en revistas académicas, mayormente relacionadas a la conservación del Bosque Estatal Los Tres Picachos, entre Jayuya y Ciales. Una de esas publicaciones, contó, es sobre la primera lista de especies de fauna que habitan el bosque; lista que desarrolló junto a otros colegas antes de que se protegieran los terrenos del área. “Quizás es algo bastante sencillo, pero me siento orgulloso de que haber podido aportar a la protección de un área tan importante”, dijo.

Recientemente, Miranda Castro asumió la gerencia de la Carribbean Landscape Conservation Cooperative, un grupo de agencias y entidades no gubernamentales que está a cargo de manejar la ciencia para la conservación en el Caribe, incluyendo Puerto Rico y las Islas Vírgenes.

“Es un grupo en el que colaboramos en identificar, en cuanto a ciencia, qué es necesario para el manejo de los recursos naturales, y colaborar también en cuanto a recursos, ya sean fondos, personal o ayuda técnica. El grupo se creó hace unos dos años”, explicó.

Por el momento, Miranda Castro no se visualiza regresando a Puerto Rico, aunque, como dejó claro desde el principio, nunca ha dejado de aportar al País desde que emigró hace varios años. “Aunque esté acá, mi meta principal es seguir apoyando la gestión de conservación y ciencia para la Isla, especialmente lo que tenga que ver con vida silvestre”, concluyó.

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