Fabián: el niño de Patillas que construye robots

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María Cristina Cela / maria.cela@elnuevodia.com
A los dos años Fabián Javier ya sabía leer y pedía ver los comentarios del director de cada película que veía. (jose.rodriguez@gfrmedia.com)

Fabián tenía solo un año cuando sus padres, Tania Álvarez y Javier Pérez, se dieron cuenta de que era un niño especial.

“Nunca balbuceó, siempre habló claro”, contó Álvarez.

A los dos años el pequeño ya sabía leer y cuando terminaba las películas pedía ver los comentarios del director, o verlas en otro idioma, pues ya en español e inglés se las sabía de memoria.

Su madurez y habilidad para aprender llevaron a la pareja, oriunda de Patillas, a buscar ayuda de un sicólogo para que les enseñara cómo desarrollar los dotes de su primogénito.

Cuando el niño tenía dos años y medio, el especialista recomendó que lo llevaran a la escuela y así comenzó la búsqueda de un centro educativo que desarrollara a Fabián, no solo en lo académico, si no también en el aspecto social.

“Para nosotros era bien importante que no lo estigmatizaran, que no lo vieran como un fenómeno”, puntualizó Álvarez.

Así encontraron el Saint Marco's Elementary School, en Guayama. Una escuela que se creó para niños de educación especial, pero que en el trayecto ha adaptado su sistema individualizado para niños dotados. Fabián no es el único en su clase que tiene habilidades avanzadas para su edad.

En el recinto educativo, cada cual va a su ritmo y para Fabián es normal que sus compañeros aprendan cosas diferentes.

“Su competencia es él mismo y así no se frustra. Para él es bien frustrante cuando no logra algo”, explicó.

Aunque cada menor recibe atención diseñada para sus capacidades, los niños también trabajan en grupos.

“Así es en la sociedad. Así va a hacer en el trabajo. Tienen que aprender”, sostuvo Álvarez.

 

 

El niño participa además en el Instituto de Investigación y Desarrollo de Estudiantes Dotados (IIDED) de la Universidad de Puerto Rico, en Cayey.

El instituto ha identificado a 300 niños dotados en Puerto Rico, pero según Álvarez, estiman que existen unos 25,000. Es por esto que trabajan con el Departamento de Educación para lograr establecer un programa que atienda las necesidades de estos niños, pues no existe alguno en el sistema de enseñanza pública.

Actualmente Fabían tiene ocho años, practica el Taekwondo, forma parte de una tropa de Boys Scouts y le gustan los animales. Cuando sea grande quiere ser veterinario.

“Pero de animales domésticos, no salvajes”, aclaró el niño, quien tiene un perrito que se llama Flufly.

Aun así, su materia favorita es español, pues le gusta la literatura.

¿Haz leído muchos libros? ¿Cuál es tu favorito?, se le preguntó.

“Sí, muchos. Me gusta el Capitán calzoncillos”, respondió con voz dulce, demostrando que, a pesar de sus dotes, sigue siendo un niño. “Es de Dav Pilkey, ese es el autor”, indicó.

Pero sus intereses no se quedan ahí. También le gustan las matemáticas. Lo último que aprendió en la escuela son las probabilidades.

“Por ejemplo, (si dicen que) mañana hay un 50% de que va a llover, eso es probabilidad”, explicó Fabián, muy seguro de sí mismo.

Ayer el niño fue reconocido por la Asociación de Industriales de Puerto Rico por su participación en una competencia de construir robots.

“Pero déjame mencionarte a mi equipo”, interrumpió Fabián, no queriendo llevarse toda la gloria.

“Éramos ocho grupos (del IIDED), en cada uno había cuatro niños. En el mío estaban Sarah, Alondra y Gustavo”, indicó.

Su madre hizo una intervención para aclarar que estos grupos participaron aparte, pues la competencia era para estudiantes de intermedia y superior y no existía una categoría para niños menores de nueve años.

En la competencia, cada grupo recibió una caja con los materiales y las instrucciones para contstruir el robot que fue sometido a varias pruebas debajo del agua. Aunque en categorías diferentes, el robot del equipo de Fabian superó a los de algunos de los adolescentes que competían.

“Ahora queremos ponerle luces y cámaras, para hacer investigaciones”, contó entusiasmado, listo para su próximo reto. 

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