Una boricua apasionada de los tiburones

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Heidee Rolón Cintrón

Melissa Cristina Márquez supo que quería ser bióloga marina desde los 4 años. Observar el salto de un tiburón blanco, durante un episodio del programa de Discovery Channel “Shark Week”, fue suficiente para originarle una fascinación por estos depredadores incomprendidos.

Pronto se dio cuenta del esfuerzo que le costaría sumergirse en aguas generalmente capitaneadas por hombres, pero la joven nacida en San Juan no claudicó. A sus 24 años es científica, conservacionista, comunicadora, autora y activista, pero, previo a esos títulos, destaca que es latina y mujer.

“Cuando estaba creciendo, yo no sabía si podía ser bióloga marina. Yo quería serlo, pero nunca vi una mujer y no vi una latina ser bióloga marina, así que yo no sabía si sería posible”, dijo a El Nuevo Día en entrevista telefónica desde Australia, donde lleva establecida un año e iniciará, en junio, su doctorado.

Hoy por hoy, Márquez lleva con orgullo los adjetivos que la distinguen a fin de provocar un cambio en el status quo y educar a esta y futuras generaciones.

De madre puertorriqueña y padre mexicano, tuvo su primer encuentro con un tiburón a los 15 años. Le dijo a sus padres que, en lugar de una fiesta de quinceañera, quería aprender a bucear y, concedido su deseo, arribó a las Islas Vírgenes Británicas para una clase.

“La primera vez que yo vi un tiburón, fue uno que tenemos en Puerto Rico, que muchas personas ven, y es el tiburón gata. Yo lo vi y me puse tan emocionada que me puse a gritar. Terminamos el buceo al final del día y yo seguía gritando: ‘¡Vi un tiburón, vi un tiburón!’”, narró.

Multifacética

Márquez posee una maestría en Biología Marina de la Victoria University en Wellington, Nueva Zelanda, y es la fundadora de The Fins United Initiative, un programa que busca educar sobre la labor conservacionista de los científicos y sobre las especies de vertebrados acuáticos como tiburones, mantarrayas, ráyidos y quimeras. También, escribe para la revista Forbes y colabora con publicaciones científicas a nivel internacional.

“Son tan importantes a los ecosistemas, pero las personas creen tan malas cosas de los tiburones y muchas son mentiras, como que quieren comernos, pero la verdad es que nosotros no estamos en el menú”, aseguró la experta.

Explicó que la mayoría de los ataques de tiburón son por accidente, pues no pueden distinguir a los humanos entre una foca o una tortuga. “Son muy inteligentes, pero todavía somos nuevos animales para ellos”, dijo.

ConCiencia Azul

Márquez resaltó que, aproximadamente cada dos semanas, se descubren –al menos– dos variedades nuevas de tiburón. Aun así, el 31% de las especies de tiburones y rayas están amenazados con desaparecer, según la “lista roja” de animales en peligro de extinción de la International Union for Conservation of Nature.

“Creo que a las personas no les tienen que dar miedo los tiburones; les tiene que dar miedo un océano sin tiburones, porque eso quiere decir que el océano ya no está saludable”, sostuvo.

Con el fin de educar, la joven conservacionista mantiene el podcast ConCiencia Azul, en el que semanalmente publica sobre temas relacionados a las ciencias marinas.

En noviembre, formará parte de un grupo de 90 mujeres que viajará a Antártica bajo Homeward Bound, una iniciativa que busca fomentar la inserción de mujeres en temas de política pública ambiental. Márquez resaltó, con orgullo, que será la primera boricua en viajar al continente más al sur de la Tierra como participante de la iniciativa.

“Nosotros (los puertorriqueños) somos poderosos y después de los huracanes, también. Tenemos algo para el mundo y somos muy importantes en el Caribe, así que estoy muy orgullosa de ser boricua y hablar a otras personas de mi isla. Puerto Rico me ha enseñado muchas lecciones que todavía tengo hoy día. Es mi hogar, es mi país y todo lo que yo hago es para mi país”, afirmó.

Aunque ya no grita al ver a un tiburón, admitió que sigue con la misma emoción del primer día. “A veces estoy ahí (en el agua con tiburones) pensando que esto tiene que ser un sueño… Esto es lo que yo quiero hacer para el resto de mi vida. No me puedo ver haciendo algo más, amo tanto estar en el océano”, puntualizó.

¿Conoces a algún científico boricua triunfando en el mundo? Escribe a galvarado@elnuevodia.com.

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