Un siglo de aguaceros

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Factores regionales como El Niño y la Oscilación del Atlántico Norte inciden en las variaciones atmosféricas. (Archivo)

A veces nos quejamos del frío pelú de la mañana, o que la semana pasada llovió demasiado, o que el jueves no se movió ni una hojita por la falta de viento. Parámetros como la temperatura, la precipitación y el viento, entre otros, son parte de lo que comúnmente llamamos “el tiempo”.

“El tiempo” siempre se refiere a condiciones atmosféricas a corto plazo, como un día, una semana o un par de meses. Eso es lo que los colegas meteorólogos nos resumen diariamente en su informe del tiempo.

Hay otro grupo de científicos que estudian las condiciones atmosféricas a largo plazo, y se les llama climatólogos. Los climatólogos no salen en la televisión o en la radio con frecuencia, pero su trabajo es crítico para entender el clima. El clima se define como las condiciones atmosféricas a largo plazo, ya sean décadas, siglos o milenios.

Estudiar el clima es muchísimo más complicado que estudiar “el tiempo”. Por ejemplo, los meteorólogos tienen a su disposición satélites, radares y tecnología moderna para observar la atmósfera directamente y predecir cómo va a cambiar en los próximos siete días. Esas herramientas no existían hasta la década del 1970, haciéndole el trabajo más complejo para los climatólogos.

Además, las variaciones atmosféricas a largo plazo dependen de factores globales, como los patrones de circulación, la rotación del planeta o la cantidad de luz solar que recibe. También depende de factores regionales, como El Niño y la Oscilación del Atlántico Norte. Y para colmar la copa, el clima también se afecta con factores locales, como la elevación de las montañas y la localización de zonas boscosas o urbanas.

Afortunadamente, hay científicos boricuas que le meten el pecho al análisis de los cambios climáticos de la Isla. Recientemente, el Dr. Ángel Torres Valcárcel y sus colegas de la Corporación para la Sustentabilidad Ambiental (COSUAM) y la Universidad de Purdue en Indiana, completaron un elaborado estudio donde examinaron los patrones históricos de precipitación en Puerto Rico desde el 1900 hasta el presente.

La investigación, publicada en la revista profesional Climate, se enfocó en dos aspectos relacionados. Primero, estudiaron si los factores globales y regionales dominaron el clima de la Isla, o si los factores locales importaron más. Segundo, los científicos cuantificaron cambios a largo plazo en precipitación en diferentes zonas de la Isla, tales como la zona seca del sur y oeste, la zona montañosa central, la zona del bosque lluvioso El Yunque, y las zonas altamente urbanizadas.

Para un análisis histórico preciso, usar múltiples bases de datos complementarias es vital. En este caso, los datos se consiguieron a través de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), el Servicio Forestal, el Instituto de Dasonomía Tropical, así como estudios científicos previamente publicados. Todos esos datos pasaron por un detallado análisis estadístico y de informática geográfica.

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