Si las ciencias no encuentran solución: ¿demolición?

Este artículo es reproducido por CienciaPR con permiso de la fuente original.

Contribución de CienciaPR: 

No

Por: 

Arq. Emmanuel Ramírez / Especial para Construcción

La Ciudad de las Ciencias es un desarrollo que lleva más de seis años de conceptualización. Desde sus inicios, el proyecto utilizó a la Antigua Penitenciaria Estatal de Río Piedras, conocida por el Oso Blanco, como la pieza clave de un desarrollo de avanzada que giraba alrededor de un edificio de carácter histórico. La preservación del edificio sería uno de los gestos de preservación histórica más grandes en días recientes.

La idea era genial y qué mejor manera de venderla bajo el estribillo “dejar de albergar prisioneros para convertirse en laboratorios e incubadoras para nuevas empresas”. Realmente, la visión que tiene este proyecto es espectacular. Piénsenlo por un momento: Puerto Rico tendría el mejor espacio para el desarrollo científico y empresarial en el Caribe.

La posibilidad de demolición del Oso Blanco ha sido motivo de controversia. La visión genial se esfumó. Ya se dejó de hablar de la reutilización de uno de los edificios íconos de nuestra patria, a limitarse a esperar por resultados de estudios científicos no encuentren otra solución que la demolición.

Nos parece contradictorio que un desarrollo que pretende evocar a la innovación y que desea ser espacio de alto pensamiento para beneficio del pueblo, no pueda encontrar soluciones para asegurar la preservación del Oso Blanco y más aún, sostener con valentía su idea inicial.

El Instituto Americano de Arquitectos, Capítulo de Puerto Rico (AIA Puerto Rico) se une a las voces que están en contra de la posible demolición del Oso Blanco. Nuestra posición, como arquitectos, va dirigida a crear conciencia de las posibilidades que tiene este proyecto y que pueden perderse del Oso Blanco ser demolido.

POSIBILIDADES: ¿POR QUÉ ESTAMOS EN CONTRA?



Preservación histórica

• “Dejar de albergar prisioneros para convertirse en laboratorios e incubadoras para nuevas empresas”. Bajo esta premisa, la Ciudad de las Ciencias sería un ejemplo de desarrollo y preservación histórico.



Deficiencias estructurales

• Los estudios realizados a cualquier edificio de carácter histórico pueden presentar resultados con deficiencias estructurales. Recordemos que los códigos de seguridad se revisan constantemente basándose en los datos y eventos históricos que nos ayudan a entender el comportamiento de las estructuras.

• La Agencia para el Manejo de Emergencias Federal (FEMA), conscientes de la constante evolución de las tecnologías y estrategias de la construcción para salvaguardar la seguridad de sus ocupantes, ha creado el Programa de Mitigación Predesastres, el cual asigna fondos para asistir en mejoras estructurales. La restauración estructural y su financiamiento es posible.



Asbesto y plomo

• Como parte de sus materiales de construcción en varios edificios antiguos utilizaban asbesto y plomo. Es posible que el resultado de este estudio sea positivo.

• La Agencia para la Protección Ambiental (EPA) cuenta con asignaciones de fondos para la remoción y limpieza de estos materiales. La limpieza del edificio de estos compuestos dañinos a la salud y su financiamiento es posible.



Sustentabilidad

• El concepto original de la Ciudad de las Ciencias contemplaba un desarrollo ambientalmente responsable. Este proyecto tiene el potencial de ser certificado como LEED (Leadership in Energy and Environmental Design)

• Una de las estrategias es la limpieza y preservación estructural de cualquier edificio existente. La Ciudad de las Ciencias sería ejemplo para el Caribe y el mundo, siendo un desarrollo ecológico, a tono con la innovación que se pretende elaborar. Sustentabilidad es posible.



Financiamiento y retorno de inversión

• Las fuentes de financiamiento pueden sufragar hasta un 75% de la inversión total de las labores que promuevan la preservación.

• La demolición del Oso Blanco puede lograr que a Puerto Rico se le deniegue recibir distintas asignaciones de fondos federales que bien pueden aportar al desarrollo de La Ciudad de las Ciencias, durante su operación.

La Ciudad de las Ciencias y la preservación del Oso Blanco es posible. Esto no es nuevo, nos basamos en la idea original del proyecto. Continúemos esa visión de “dejar de albergar prisioneros para convertirse en laboratorios e incubadoras para nuevas empresas”.


El autor es presidente del Instituto Americano de Arquitectos (AIA Puerto Rico). Para información acceda a www.aiapr.com o escriba a info@aiapr.com.

Tags: